BENEFICIOS DEL PARTO NATURAL

La elección del tipo de parto por el que una mujer embarazada va a dar a luz actualmente es un tema bastante controvertido, motivo de discusión entre los especialistas de la salud, sobretodo en países de América Latina como México en los que en los últimos años el número de nacimientos por cesárea ha ido en aumento. Se estima que hoy en día uno de cada dos partos es por cesárea, y aunque se trata de una decisión personal que en muchos casos está recomendada por los médicos por cuestiones de seguridad y salud tanto del bebé como de la madre, cada vez es más común que la ausencia de dolor por la anestesia que se suministra en la cesárea sea la principal la razón por la que se opta por este tipo de parto. Si bien, esta es una ventaja, el parto natural, también llamado parto normal o vaginal, ofrece muchos otros beneficios para el bebé y la madre que conviene conocer antes de tomar una decisión.

                Para comenzar es importante que reconozcamos o recordemos que el cuerpo de la mujer está diseñado para el parto por el canal vaginal, como un acontecimiento completamente natural para el que se encuentra perfectamente preparado fisiológicamente, salvo en algunos casos particulares en los que  las condiciones físicas de la mujer no lo permiten. Durante el embarazo pocas veces se hace mención de esto y por ello resulta muy común que las mujeres teman al momento del parto, ya que únicamente lo asocian con un momento de estrés que les causará gran dolor.

                Si bien, no se puede negar que dar a luz es doloroso, eso no significa que no existan algunos métodos que permiten aliviar los dolores y las molestias que son normales en el proceso de trabajo de parto y que pueden ser eficaces sin poner en riesgo la salud de la madre. Es importante aclarar que estos métodos no eliminan el dolor natural del parto, pero tampoco implican un riesgo, como es el caso de la cesárea, que al igual que cualquier intervención quirúrgica es un procedimiento que requiere de un periodo de recuperación variable y puede dejar cicatrices visibles, así como ocasionar otro tipo de complicaciones, como hemorragias o desarrollo de infecciones. Precisamente por los riesgos que implica, muchos especialistas sólo recomiendan recurrir a esta intervención cuando las condiciones para que el bebé nazca por parto natural no son las adecuadas. Con esto no intentamos descalificar a la cesárea como una opción para dar a luz, pero sí pensamos en la importancia de conocer las ventajas y riesgos de las opciones con las que se cuenta para tomar una decisión plenamente consciente.

                Un parto vaginal se desencadena por la intervención de una serie de hormonas, entre las principales, la oxitocina, que envía señales al cuerpo para comenzar con el proceso de expulsión del bebé. Estas señales preparan al cuerpo para el proceso e incluyen la dilatación del cuello del útero y la generación de contracciones que ayudan al bebé a encontrar su camino hacia el exterior. Cuando el tiempo de gestación indica que el bebé se encuentra en el momento indicado para nacer pero el cuerpo de la madre no ha generado estas hormonas para que se dé el parto, es posible inducirlo con la administración de oxitocina externa que tendrá los mismos efectos en la madre para facilitar el nacimiento del bebé. Como ya mencionamos, el parto es un proceso que ocasiona dolor por naturaleza, pero existen algunas técnicas posturales que pueden ayudar a disminuir los malestares, técnicas de respiración para la relajación, o bien, en caso de que el dolor sea insoportable se puede solicitar la aplicación de anestesia epidural que bloquea las terminaciones nerviosas del área pélvica.

                Un parto normal o vaginal puede tener algunos beneficios para el bebé que se ven reflejados en su estado se salud al nacer y en los días posteriores. En primer lugar, al atravesar el canal de parto el bebé se impregna de las bacterias de la madre y comienza a fortalecer su sistema inmune para hacerle frente a las enfermedades e infecciones que se encuentran en el ambiente que es nuevo para él. De la misma manera, el bebé genera hormonas que le aportan energía y lo mantienen en estado de alerta, algo que le resulta de gran ayuda al momento de iniciar la lactancia. Otro beneficio que recibe el bebé al nacer por parto natural es una mayor oxigenación pues arroja todo el líquido de los pulmones y por otra parte, gracias a que puede estar inmediatamente en contacto con su madre, le ayuda a ella en la producción de leche y comienza a crear un vínculo afectivo.

                Entre los beneficios que un parto normal tiene para la madre se encuentra un menor riesgo al momento de dar a luz pues no pierde mucha sangre y existen menos probabilidades de que desarrolle infecciones uterinas. Por otra parte puede mantener un nivel de azúcar en la sangre adecuado, lo que favorece a los niveles de oxígeno de la placenta durante el parto para mayor seguridad del bebé. Asimismo comienza la producción de leche y la alimentación de su bebé casi inmediatamente lo que los vincula emocionalmente más rápido y reduce las probabilidades de que la madre experimente dolores al amamantar. Además, se recupera más rápidamente, en comparación con un parto por cesárea y su tiempo de hospitalización es menor, por lo que puede disfrutar de su bebé cuanto antes. Todo lo anterior sin mencionar que no quedan cicatrices, salvo cuando se tiene que realizar una episiotomía, que en cualquier caso es una herida de menor tamaño y riesgo de infección que la que se realiza en el caso del parto por cesárea.

                Si tienes dudas sobre el parto natural consulta a tu médico y evalúa las opciones que resulten más seguras para ti y tu bebé.

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