Algunos consejos para tener un parto natural más placentero

Con las promesas actuales de la tecnología, es sólo esperado que las mujeres hoy en día prefieran una cesárea al momento de dar a luz a sus bebés. Sin embargo, la naturaleza no se equivoca, y si te encuentras en óptimas condiciones para traer al mundo a un ser nuevo, quizás quieras considerar no pasar por el cuchillo. Te traemos algunos consejos que podrías intentar antes de optar por el parto natural. Quizás por su conveniencia, puedas cambiar de opinión.

No es de extrañarse que las mujeres que dan a luz naturalmente, se recuperen más pronto que las mujeres que han sido intervenidas quirúrgicamente. ¿Por qué? Porque el cuerpo que ha sido “abierto” por medio de un cuchillo prácticamente tiene una herida. Y esta herida debe sanar. Como es una abertura grande, el tiempo de recuperación es mayor. Además, dado que el cuerpo durante el parto natural sólo sufrió un cambio “natural”, no una lesión o una herida, entonces realmente no tiene nada que sanar más que el recuperar fuerzas, energía o aliento. Ésta es sólo una de las razones para preferir el parto que por naturaleza puedes tener.

 Pon especial atención a los siguientes consejos para ti, por si quieres intentar tener tu parto natural. Trabaja en tu resistencia física. Sobre todo si no estás acostumbrada a hacer ejercicio, el aumentar tu resistencia física puede ayudarte a tener un parto menos doloroso o alargado. Es sólo lógico: se requiere energía y resistencia para traer a un bebé al mundo. Comienza poco a poco, primero puedes caminar media hora tres días a la semana. Luego puedes agregar otro día a la semana. Posteriormente agrega diez minutos más a la rutina de caminata. Después intenta trotar sólo veinte minutos o media hora, si así lo puede hacer tu cuerpo.

Continúa el proceso poco a poco. Lo mismo sucede si utilizas una bicicleta estática o si nadas, etcétera.  Haz ejercicios que ayuden a la flexibilidad. Puesto que tu cuerpo, en especial tus caderas, requieren de ayuda para poder pujar a gusto y dejar pasar al bebé, te recomendamos que inicies tu yoga prenatal ya. Comienza también poco a poco, sólo algunos minutos al día, hasta que te sientas en un nivel lo suficientemente cómodo para enseñar tú misma a otras personas el cómo moverte, cómo respirar, cómo permitir que tu cuerpo alcance la flexibilidad que requieres. Cuida tu alimentación.

Sí, queremos que tu bebé esté lo mejor nutrido posible. Sólo recuerda que si no cuidas lo que comes, puedes ganar más peso del normal que usualmente se gana. Piensa en que entre menos pequeño el bebé, más sencillo será que tu cuerpo lo “expulse”. Trabaja en tu serenidad, paciencia y relajación. Pero no sólo de cuerpo, sino también de mente. Haz ejercicios de respiración. Utiliza un mantra en extremo positivo todos los días, en todo momento. Enfócate en dejar ir cualquier dolor o preocupación.

Además, con los ejercicios de relajación puedes aprender a aislar grupos musculares, para que en el momento del parto, puedas “aflojarlos”. Esto permite que tu cuerpo haga su función de una manera menos dolorosa, ya que los músculos no estarán peleando o defendiéndose, sino enfocándose en los del vientre para poder sacar al bebé en un parto natural. Constante movimiento en todo momento. No se te ocurra quedarte estática cuando llegue la hora. Nos referimos a los momentos previos al parto en sí.

¿Por qué? En primer lugar, si te quedas estática, lo único que lograrás es poner toda tu atención en el dolor. En segundo lugar, mover las caderas, bailar hawaiano, tahitiano o árabe, incluso entretenerte con el hula hula, pueden ayudar a que la inclinación pélvica en tu cuerpo sea la ideal. El bebé sólo podrá acomodarse mejor dentro del vientre.

No intentes ninguna locura. Recuerda que en realidad, los expertos somos nosotros, GyO, y sabemos lo que puede ayudarte a mejorar tu experiencia de parto natural. No intentes locuras como ingerir mucho picante ese día, como presionar tu cuerpo realizando posiciones extrañas, etcétera. No es sano. No hará que tu bebé nazca más pronto. Mejor, comunícate ahora llamando a nuestros teléfonos, escribiéndonos un correo electrónico o bien, solicitando una cita. Con gusto te atenderemos.

Prepara tu “lugar feliz”. Eso es, simplemente, que prepares las imágenes mentales a las que estarás recurriendo cuando llegue el momento de sufrir un poquito en el parto natural. ¿A qué nos referimos? Piensa en tu esposo, en tus otros hijos, en lo hermoso que es tenerlos a tu lado. Piensa en la ropita de bebé que está esperando a tu pequeño próximo a nacer. Piensa en cómo le llamarás cuando recién esté en tus brazos. ¿Será un Carlos? ¿Será acaso Javier? ¿Por qué piensas que Mónica sería un bello nombre? Encuentra tu lugar feliz y ve hacia él constantemente para que durante el parto, pienses en eso.

¡No te compares! Incluso aunque ya hayas sido madre anteriormente, no compares los partos. Todos son diferentes, a pesar de que ya te consideres experta. Recuerda que incluso aunque hayas optado por la opción natural, tu cuerpo no reacciona de la misma manera en cada ocasión, y por lo tanto, ni siquiera contigo deberías compararte. ¡Mucho menos lo hagas con otras mujeres! Factores como tu propia salud, el estrés del ambiente, el mismo ser viviente que se encuentra esperando por salir, todo ello puede afectar.

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