Cuáles son los beneficios de dar a luz por parto natural

Anteriormente hemos hablado de la importancia de las visitas médicas de control prenatal y de los síntomas que se presentan en las diferentes fases del desarrollo del bebé durante el embarazo. En esta ocasión toca turno de abordar el tema del parto, el momento más esperado en un embarazo, y nos enfocaremos en compartir algunos de los beneficios que tiene el parto natural, tanto para la madre como para el bebé para que los tengas en cuenta al momento de elegir cómo deseas dar a luz.

La elección del tipo de parto por el que el bebé será traído al mundo es de gran importancia y desde el primer trimestre la mujer comienza a plantearse cuál será el método más conveniente. Si bien por siglos el parto natural fue la manera más lógica y esperada para dar a luz, hoy día además del alumbramiento natural y la cesárea, existen modalidades de alumbramiento natural diferentes a la convencional en una clínica u hospital, razón por la que conviene considerar previamente las características, riesgos y ventajas de cada una de ellas para elegir la que se adapte de mejor manera tanto a los intereses como a los gustos de la madre y que resulten viables y seguras según su estado de salud y el modo en que se desarrolló el embarazo.

El tipo de parto recomendado para dar a luz es un tema algo controvertido entre los especialistas de la salud, principalmente porque durante la última década cada vez son más las mujeres que optan por la cesárea; de hecho uno de cada dos partos son actualmente por cesárea, y aunque realizada de manera correcta es una alternativa segura y es la opción más recomendada en algunos casos por cuestiones de seguridad y salud de la madre y el bebé, la principal razón por la que se haya popularizado tanto es que al realizarse bajo anestesia, no hay dolor durante el parto. Sin embargo, aunque se trata de una decisión personal, el parto normal, también llamado natural o vaginal, ofrece ciertos beneficios para el bebé y la madre que no tiene la cesárea y conviene conocerlos y valorarlos antes de tomar una decisión.

Sabemos que la idea de un parto vaginal está asociada con el dolor y como ya mencionamos, la principal razón por la que las mujeres prefieren dar a luz por cesárea es para evitar ese dolor. Sin embargo es necesario que recordemos que el cuerpo de la mujer está diseñado fisiológicamente para poder dar a luz por el canal vaginal, algo que resulta completamente natural, aunque en algunos casos debido a las condiciones físicas de la mujer, esto no es posible. Esto es algo que por lo regular no se menciona durante el embarazo y ello puede influir en que al momento de tener que tomar la decisión, las mujeres opten por la opción que aparentemente les puede resultar más cómoda.

Aunque no podemos negar que el dar a luz causa dolor, existen diferentes métodos de utilidad para disminuir los dolores y otras molestias que se presentan durante el trabajo de parto, que no implican riesgos ni para el bebé ni para la madre. En este punto conviene aclarar que estos métodos no eliminan por completo el dolor natural del parto, pero al no conllevar un riesgo son más recomendados por los médicos que una cesárea, que al final del día se trata de una intervención quirúrgica que, al igual que cualquier otra operación, tiene sus riesgos de complicaciones como hemorragias y desarrollo de infecciones, sin mencionar las cicatrices y el tiempo de recuperación necesario, que implica ciertas restricciones de contacto del bebé con la madre.

Durante un parto natural el cuerpo de la mujer libera hormonas como la oxitocina, que se encarga de enviar las señales necesarias para desencadenar reacciones que ayuden al bebé a salir del útero materno. Estas reacciones incluyen las contracciones y la dilatación del cuello uterino, imprescindibles para que el bebé pueda salir sin complicaciones. En algunos casos, cuando el periodo de gestación se ha cumplido, pero el cuerpo no produce de manera natural la oxitocina, se tiene que inducir esta hormona al cuerpo de la madre; pero en caso de que se presenten complicaciones, el médico probablemente sugiera la alternativa de optar por una cesárea, pues será de mayor seguridad para el bebé y para la madre. La cesárea se realiza bajo anestesia y esta también puede solicitarse en un parto vaginal como la conocida anestesia epidural que bloquee las conexiones nerviosas del área pélvica para evitar las señales dolorosas del cerebro. Además de la anestesia epidural, que se recomienda sólo en casos en que el dolor es realmente insoportable, se pueden adoptar posturas distintas que de manera natural ayudan a reducir los malestares, así como aplicar técnicas de relajación para que la madre se encuentre más tranquila y tenga mayor tolerancia al dolor.

Hablando específicamente de los beneficios que tiene un parto vaginal, estos son visibles en el estado de salud del bebé al nacer y en los días siguientes a su alumbramiento. Para comenzar, en el momento en que el bebé atraviesa el canal de parto se impregna con las bacterias de su madre y comienza a generar defensas que lo protegerán del entorno que resulta completamente nuevo para él, reduciendo así los riesgos de contraer enfermedades infecciosas. Al mismo tiempo, se generan en el cuerpo del bebé hormonas que lo mantienen en estado de alerta y le dan la energía necesaria para comenzar cuanto antes a alimentarse y recibir todos los beneficios de la leche materna. Por otra parte, se detecta que los bebés nacidos por parto natural reciben una mejor oxigenación gracias a que al salir pueden arrojar todo el líquido contenido en sus pulmones. Finalmente se identifica un beneficio a nivel psicológico pues, al poder estar en contacto inmediato con su madre, se comienza a generar un vínculo entre ellos, al tiempo que la madre se ve favorecida por la estimulación de producción de leche.

Los beneficios que puede disfrutar la madre dando a luz por parto vaginal incluyen menores riesgos de hemorragias y de desarrollo de infecciones en el útero. Además, los niveles de azúcar en su sangre no se ven modificados por una intervención quirúrgica, de modo que el nivel de oxígeno contenido en la placenta no disminuye y el bebé se encuentra más protegido durante el parto.

También encontramos la ventaja que ya mencionamos respecto a la producción de leche y al desarrollo de un vínculo inmediato, pues salvo en casos de que se detecte algún problema en la salud del bebé, puede tenerlo en brazos en cuanto ha nacido. Finalmente tenemos las ventajas en cuanto a la recuperación después del parto natural, el menor tiempo de hospitalización y el hecho de que no quedan cicatrices visibles ni existen riesgos de infección o complicación por una cirugía.

Si estás embarazada, te recomendamos que consultes con tu médico las opciones para dar a luz disponibles para ti. Recuerda que lo más importante es la seguridad tuya y de tu bebé.

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