¿Qué es y cuándo se debe realizar una colposcopia?

Hoy en día el cáncer cervicouterino es uno de los mayores problemas de salud pública mundial; se reportan muchísimos casos de esta enfermedad alrededor de todo el mundo. En la anterioridad, esta forma de cáncer tenía una altísima tasa de mortalidad, misma que gracias al estudio del Papanicolaou, que debe ser realizado por un ginecólogo, se ha reducido.

Pero cuando los resultados de éste no son conclusivos o presentan alguna duda en su interpretación, debe llevarse a cabo una colposcopia. Acompáñanos a revisar factores de riesgo e información útil sobre cómo se realiza este procedimiento, así como de algunos otros consejos para cuidar tu salud. Es importante que los pacientes conozcan toda la información disponible para que puedan tomar una decisión informada y bien fundamentada.

La colposcopia es un procedimiento ginecológico médico que consiste en la observación microscópica con iluminación del cérvix y de distintos tejidos de la vagina y la vulva, y su función es detectar lesiones, tanto benignas como malignas; también permite identificar lesiones precancerosas con gran precisión. Esta prueba no debe provocar ningún dolor ni sangrado de ningún tipo, se realiza en poco tiempo, es sumamente segura y no requiere de ningún tipo de hospitalización, por lo que las pacientes pueden irse poco después de que la prueba ha sido realizada.

Si bien, el criterio más común para llevar a cabo este procedimiento de exploración es cuando hay algún resultado anormal o que pueda generar duda en la prueba de Papanicolaou, ésta no es la única situación. Este estudio también es sumamente útil para dar continuidad en el tratamiento o control de pacientes con antecedentes de infección del virus del papiloma humano o de cáncer, para pacientes que presentan un sangrado vaginal anormal, o pacientes con un flujo vaginal que no se reduce con tratamientos usuales.

También se puede llevar a cabo este procedimiento si hay presencia de lesiones externas, como verrugas, condilomas o úlceras, o como parte de un estudio previo a la realización de alguna intervención quirúrgica del útero.

Hay varios factores de riesgo que se pueden tomar en cuenta en cuanto al cáncer cervicouterino, que revisaremos rápidamente. Algunos criterios que han probado una relación cercana con el cáncer son los siguientes: tener múltiples compañeros sexuales, o tener una pareja masculina que ha tenido o tiene una gran cantidad de parejas sexuales.

También influye haber comenzado a tener relaciones sexuales en una edad muy temprana o tener un muy elevado número de partos. En cuanto a enfermedades que están relacionadas con el cáncer cervicouterino está, principalmente, el virus de papiloma humano, o infecciones persistentes y recurrentes, y el síndrome de inmunosupresión. También el uso de contraceptivos orales de manera constante y fumar pueden tener relación con el cáncer de cérvix.

Antes de llevarse a cabo una colposcopia hay algunas cosas que deben tenerse en cuenta. No implica una mayor preparación especial quirúrgica, pero sí hay cuidados qué hacer antes de realizar el proceso. Es sumamente recomendable realizar un vaciamiento de la vejiga y del intestino previo a que el examen sea realizado. También debe evitarse por completo realizar cualquier tipo de duchas vaginales, o tener relaciones sexuales 24 horas antes de que el examen sea realizado.

Este proceso se realiza en la mesa de exploración ginecológica. Tu doctor debe informarte por completo del procedimiento que será llevado a cabo y pedir tu consentimiento para realizarlo. La paciente debe estar recostada sobre su espalda con los pies en los estribos de la mesa de exploración, como generalmente sucede en una inspección de rutina.

Entonces, se introduce un espéculo, que es un instrumento utilizado para mantener la apertura de la vagina y poder examinar y visualizar con mayor facilidad el cuello uterino. En este momento, se le aplica al cuello uterino una solución química (ácido acético), utilizando cotonetes, con los cuales se recubre la superficie que deseamos observar, facilitando resaltar las áreas que previamente se habían percibido como anormales.

Entonces, se coloca el colposcopio en la vagina para poder examinar con facilidad y de manera exhaustiva el área, incluso se pueden tomar fotografías. El colposcopio funciona como un binocular o monocular microscópico que permite explorar el área del cérvix, la vagina y la superficie vulvar. A menudo se utiliza una alta ampliación junto con una especie de filtro color verde que ayudan a identificar los patrones vasculares que pueden indicar la presencia de lesiones, tanto precancerosas como cancerosas.

Cabe mencionar que, el área conocida como “zona de transformación” es un área crítica en el cuello del útero en donde muchas lesiones malignas aparecen con gran frecuencia, por lo que es muy importante en una colposcopia poder ver con claridad toda esta zona y examinar exhaustivamente cualquier zona que presente lesiones.

Después de la examinación, el colposcopista determina las áreas con mayor grado de anormalidad visual y, si el médico lo determina indispensable, se puede tomar una muestra de tejido para realizar una biopsia. Las mayores complicaciones de este proceso son sobre todo las incomodidades que puede causar a las pacientes, principalmente en el momento de realizar el corte para la biopsia.

Usualmente no se utiliza anestesia, pero últimamente algunos médicos la utilizan tópica, como la lidocaína. Las principales complicaciones, que rara vez suceden, pueden ser un sangrado o infección del lugar del corte de la biopsia o del endometrio, pero fuera de estos, y de la incomodidad, no hay ningún otro riesgo agregado en la colposcopia.

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