Cuidados postoperatorios en el proceso de recuperación tras un parto por cesárea

En ocasiones anteriores hemos tocado el tema de las características de un parto por cesárea y de algunas de las razones por las que los médicos especialistas recomiendan esta técnica quirúrgica como alternativa a la opción natural para dar a luz; en esta ocasión hablaremos de los cuidados que los médicos recomiendan tener después de una cesárea para garantizar la seguridad de la mujer y su adecuada recuperación.

Antes de comenzar, es necesario mencionar que las recomendaciones del médico pueden variar de una mujer a otra, por ello recomendamos que consulten a un especialista ante cualquier duda que surja durante el proceso de recuperación y que sigan al pie de la letra sus indicaciones, ello permitirá reducir los riesgos de complicaciones y acelerar el proceso de recuperación.

Como es sabido, un parto por cesárea consiste en realizar una intervención quirúrgica para dar a luz. A diferencia del parto natural, también llamado parto vaginal o normal, después de una cesárea es necesario un proceso de recuperación postoperatorio y la madre tiene que pasar más días en el hospital bajo observación, por lo regular entre dos y cuatro días, o hasta que haya alcanzado una etapa de recuperación que haga seguro que esté en casa sin requerir atención médica especial. Por lo regular, desde el primer día posterior a la intervención, los médicos recomiendan que la mujer comience a caminar lentamente, ello para reducir el tiempo necesario para la recuperación.

Durante el proceso postoperatorio es completamente normal que se experimente dolor y para aliviar las molestias se receta el uso de analgésicos de uso completamente seguro incluso cuando se esté amamantando al dolor. Los puntos de la cirugía suelen generalmente se retiran entre los primeros 10 y 15 días posteriores a la operación pero es de suma importancia tener en consideración que la recuperación será progresiva y que es normal que se presente dolor y otros malestares, por lo que se sugiere contar con alguien que pueda auxiliar para el cuidado del bebé en este proceso.

Como acabamos de mencionar, el dolor es el principal malestar que se presenta después de una cesárea y para aliviarlo el médico puede recetar diferentes tipos de medicamentos. Una opción es el uso de morfina, empleada en los casos en que la cirugía se realizó con anestesia epidural o bloqueo espinal. Esta morfina agregada a la anestesia tiene un efecto de 24 horas y según las necesidades de la paciente es posible que la epidural se deje entre 12 y 24 horas después del parto para poder continuar con el suministro de otros medicamentos para aliviar el dolor. Otra opción son los analgésicos inyectables, aplicados inmediatamente después de la cesárea; estos analgésicos pueden inyectarse vía intravenosa o bien, a través de una sonda que libera el medicamento cuando el paciente aprieta un botón, siempre en dosis controladas por el médico. El uso de medicación en los días posteriores al parto puede estar indicado por el especialista, ya sean analgésicos o calmantes. Cabe mencionar que todos los medicamentos suministrados para el dolor no deben tener efectos nocivos para la lactancia, esto para evitar problemas de salud y desarrollo en el bebé.

Los puntos de la cesárea deben higienizarse de manera periódica para evitar el desarrollo de infecciones. Se recomienda que se lave el área donde se realizó la operación únicamente con agua y jabón neutro, aunque también se puede usar un antiséptico iodado. Al finalizar la limpieza, la herida se tiene que secar perfectamente antes de colocar la gasa estéril. En muchos casos se recomienda a la mujer usar una faja abdominal postoperatoria, la que se debe mantener siempre limpia y seca y colocar de manera tal que los puntos de la operación queden en medio de la faja para que los bordes no la rocen. El uso de faja suele estar recomendado durante un mes y tiene la función de brindar un soporte extra al abdomen, tanto para mayor seguridad de movimiento, como para limitar el rango de movilidad de la mujer e impedir que realice esfuerzos cuando por la etapa de recuperación en que se encuentra, no debería hacerlo. En caso de que se presenten secreciones, o que la cicatriz se note inflamada o de color rojo, es necesario consultar de inmediato al médico.

Existen muchos mitos en torno a lo que se puede y lo que no se puede hacer después de una cesárea, los más comunes están relacionados con la lactancia. Con un parto por cesárea, la lactancia puede ser un proceso difícil en un inicio, ya que el bebé no está con su madre inmediatamente después de haber nacido, así que el lazo con la madre puede tomar más tiempo en crearse, sumado a que por las características de la operación puede ser difícil cargar al bebé. Por tanto se recomienda solicitar ayuda para el cuidado del bebé y comenzar a amamantarlo lo antes posible.

En próximas publicaciones en este blog les daremos algunas de las posiciones recomendadas para amamantar al bebé después de una cesárea.

Otros mitos giran en torno al momento en que se puede retomar una vida sexual. El tiempo en que se puede volver a tener relaciones sexuales depende del proceso de recuperación de cada mujer, pero por lo general se recomienda que se dejen pasar entre 30 y 40 días después de la cesárea o bien, cuando la pérdida de sangre haya disminuido. En este periodo es necesario considerar el uso de métodos anticonceptivos que no tengan efectos negativos sobre el bebé. Sugerimos en todo caso consultar con el ginecólogo.

La reintegración a las actividades cotidianas debe hacerse de manera gradual y en lo referente a la actividad física o ejercicio, sólo el médico puede determinar en qué momento puede comenzar a realizarse. Algunas mujeres pueden empezar con ejercicios un mes después de la cesárea, pero otras tienen que dejar pasar más tiempo hasta que la herida haya cicatrizado y la mayoría de las molestias hayan desaparecido. En cualquier caso es necesario consultar a un médico si en algún momento la zona de la cicatriz se encuentra hinchada, caliente roja o si supura, si las piernas presentan inflamación, si existe dolor en la zona donde se realizó la cirugía, si se manifiesta fiebre, si hay cambios en el flujo vaginal, si hay problemas al momento de orinar ya sea por ardor, porque se presentan muchas ganas de orinar aunque al final sólo salgan algunas gotas o si el color de la orina se ha tornado oscuro.

No está de más insistir en que las recomendaciones de cuidado después de un parto por cesárea varían de una mujer a otra y que es fundamental consultar al especialista en caso de que se presente cualquier complicación. Si tienen alguna duda sobre tu embarazo o parto no duden en contactarnos, con gusto agendaremos una cita para brindarles la atención de calidad que merecen.

Artículos recientes