Ginecólogo, una especialista que salva la vida de las mujeres

El tratamiento de la paciente ginecológica se emprende con dos objetivos: conservar o restaurar la salud de la mujer y conservar su capacidad procreadora, si es posible. El primer objetivo se persigue durante toda la vida de la paciente; el segundo, hasta que la mujer llega a la menopausia. Sea cual sea el trastorno que padezca, tiene gran importancia el diagnóstico y la atención médica oportunos.

En GyO (Ginecología y Obstetricia), nos especializamos en todo lo relacionado con la salud de la mujer, tanto a nivel del sistema reproductor, como en el proceso del embarazo (cuidados prenatales) y en el trabajo de parto. Con ubicación en la torre de especialidades del hospital Río de la Loza, contamos con instalaciones de primer nivel, tecnología de vanguardia y un personal médico que aparte de estar correctamente calificado, también se distingue por su trato digno, respetuoso y humanitario. En la entrada de esta ocasión te queremos dar a conocer algunos detalles de la ginecología y de la labor del médico ginecólogo, información para tomar en cuenta cuando necesites y solicites de un especialista en ginecología.

En la ciencia de la mujer, son comunes los diagnósticos múltiples y muchas veces tres o cuatro diagnósticos corrientes separados, serán más apropiados que un diagnóstico único poco habitual; por ejemplo, una paciente que comienza con un problema psicosexual, puede también tener vaginitis por trichomonas, un cistocele o rectocele, incontinencia urinaria por estrés y miomas uterinos. Es esencial un conocimiento de la historia natural de las enfermedades y de cómo modificarlas.

El médico ginecólogo debe pensar en términos de mecanismos de acción y de cómo relacionarlos con síntomas específicos; más que entidades patológicas, debe pensarse primero en síntomas y mecanismos, reconociendo el espectro continuo desde lo normal, hasta lo anormal. Dada la proximidad del tracto urinario, en el diagnóstico de los síntomas ginecológicos, deben tenerse en cuenta siempre los problemas urológicos. La presencia de embarazo y el deseo de la paciente con respecto a la fertilidad, influyen, considerablemente, sobre el diagnóstico y las medidas terapéuticas; el embarazo normal y el anormal deben ser siempre tenidos en cuenta como diagnóstico primario o suplementario durante todos los años reproductivos de la paciente.

La exploración ginecológica de la paciente debe incluir una exploración física que abarque tales puntos como la estatura, el peso, la presión sanguínea, auscultación del corazón y los pulmones, palpación abdominal. La exploración pélvica debe comenzar por la inspección de los genitales externos y, tras insertar un espéculo, el cérvix y la pared vaginal.

La palpación bimanual debe poner de manifiesto el tamaño, la forma, la posición y movilidad del útero, así como la presencia de dolor a la presión de los nexos o masas. Entre los errores frecuentes, figuran el olvido de que la paciente vacíe su vejiga antes de la exploración pélvica y la omisión del examen rectovaginal, con lo que pueden pasar desapercibidas o inadvertidas masas intraligamentosas o parauterinas. El médico ginecólogo debe disponer del equipo y de los elementos necesarios para los diversos procedimientos diagnósticos y terapéuticos, además, de los que se necesitan para la exploración pélvica habitual.

Cuando una paciente ginecológica comienza con síntomas que guardan buena correlación con los hallazgos clínicos, el diagnóstico y el tratamiento suelen ser simples, pero aún en estos casos, un médico ginecólogo no debe descuidar los aspectos preventivos de la asistencia, tales como selección para descubrir cáncer de mama y uterino, así como enfermedad venérea y planeamiento familiar, entre otros.

Las pacientes tienen derecho (y el médico ginecólogo la responsabilidad), a la información suficiente para comprender sus problemas, estado de salud o particularidades referentes a su salud sexual, por ello es esencial, como médico, prestar atención adecuada al impacto emocional de las palabras que elija la o el ginecólogo, a sus gestos y sus actitudes. Es muy importante que, de parte del médico ginecólogo, exista un interés por los sentimientos y actitudes profundas que intervienen.

La paciente debe contar con una atmósfera agradable que le permita ser permisiva ante la exploración y los exámenes ginecológicos. El orden en que el médico ginecólogo efectúa varios aspectos del examen pélvico es variable. Se considera preferible que el especialista comience el examen por observación, primero de los órganos genitales externos y estructuras adyacentes, y luego de las paredes vaginales y el cuello del útero, esto último, por medio de un espéculo.

Tras el examen de los genitales externos y del examen visual de las paredes de la vagina y el cuello del útero con el espéculo, el medico ginecólogo realiza otra prueba por palpación, la cual, consiste en examinar las estructuras situadas más allá de la cavidad vaginal. Al final del examen, mediante palpación, el ginecólogo puede alcanzar el nivel de la superficie posterior del útero. Puede notar, también mediante este método, la presencia de hemorroides, fístulas y fisuras.

Generalmente este es el procedimiento y las primeras observaciones médicas que un ginecólogo lleva a cabo. Estas primeras son vitales, pues determinará, si lo amerita, la programación de las próximas citas en relación con los hallazgos de los primeros exámenes. Nuestros especialistas, nuestros médicos ginecólogos también están capacitados para determinar otros medios más especializados para llegar a un diagnóstico correcto que permita planear el tratamiento a seguir o determinar si la paciente necesita alguna intervención quirúrgica. En Ginecología y Obstetricia tenemos una preocupación honesta por la salud de la mujer, por lo que nuestros médicos ginecólogos las esperan para aclarar todas sus dudas e iniciar un tratamiento si es que existe algún problema de salud.

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