Mitos sobre el cáncer ginecológico: que no te digan, que no te cuenten

Si hoy te preguntáramos de qué manera puedes darte cuenta de que sufres el cáncer cervicouterino… ¿podrías nombrar los síntomas? Es completamente normal que las mujeres no los sepan. De hecho, por la falta de cultura preventiva, pocas mujeres saben los síntomas, pocas se han realizado estudios explorativos, la colposcopía, el Papanicolaou. En cambio, los mitos prevalecen y se extienden cada vez más. Para que no te digan y no te cuenten, en este artículo te explicamos cuáles mitos son verdaderos y cuáles debes desechar ¡ya!

  1. Para comenzar, no, no hay sólo un tipo de cáncer. De hecho existen cinco tipos (dependiendo del área del sistema reproductivo que afecten): cervical, ovárico, del útero, de la vulva y vaginal. Por lo regular se piensa que es un mismo cáncer que ataca todo el aparato. ¡Pues no! De hecho, así como el resto de los cánceres, de acuerdo al tipo de cáncer afectando, se planea y procede a un tratamiento.
  1. El pensar que sólo las mujeres mayores sufren de este mal es totalmente incorrecto. Aunque bien es cierto, que se presenta más en las mujeres de la tercera edad. En realidad, existe una probabilidad mayor de combinación de factores de riesgo para los cánceres ginecológicos, incluyendo la edad, el tabaquismo, el peso y la genética, que pocos podrían “predecir”. Repetimos, así como los cánceres en general afectan hasta a los niños, lo mismo sucede con los cánceres ginecológicos: en realidad no discriminan entre raza, posición económica, profesión o edad. Podríamos decirte que entre más saludable sea tu estilo de vida, más garantía tienes de no enfermar con algún tipo de cáncer. Es cierto que reduces tus probabilidades, pero no hay ninguna garantía. Los cánceres ginecológicos pueden afectarte incluso si no has cumplido ni siquiera los treinta años.
  1. El hecho de que las mujeres sientan miedo de esta enfermedad proviene del hecho de que los síntomas son devastadores. En realidad no. Los síntomas son sutiles, sí, y la mayoría de las féminas los ignoran o no les dan la importancia requerida. Por ello cuando ya el diagnóstico está hecho, temen por sus vidas, cosa que podría haberse evitado desde el principio. Los síntomas más comunes son: hemorragias entre períodos, durante o después del sexo, presentes incluso después de la menopausia, con características anormales como más abundancia en el sangrado o más días con el periodo, dolor en el abdomen y vientre, secreción vaginal, infecciones constantes y recurrentes, cambio en la coloración o textura de la vulva, hinchazón, dolor o incomodidad en el área de la vagina y/o vulva, y prácticamente cualquier otro cambio en el aspecto o estructura.

 4.   La mayoría de las mujeres no se someten a exámenes explorativos porque duelen, pero lo cierto es que aunque causan molestia e incluso un pequeño malestar, en realidad no ponen bajo test el umbral del dolor de ninguna mujer. Exámenes como la colposcopía y el Papanicolaou, son de extrema importancia para determinar el nivel de salud en el que se encuentra el sistema reproductivo de cada mujer. Llevarlos a cabo es indispensable incluso si actualmente no se encuentra con una vida sexual activa. Y muchas mujeres no lo saben. ¡Ahora es tu turno predicar esta práctica con el ejemplo!

5.  Por otro lado, no se ha reducido el número de mujeres que piensan que están “a salvo” de estos males, si se conservan vírgenes. Pues están en lo incorrecto. En realidad hay enfermedades de transmisión sexual como el Virus del Papiloma Humano (VPH), el cual se transmite no sólo a través de las relaciones sexuales, sino por medio de otras prácticas sexuales. Este virus puede mutar hasta lo que se conoce como el cáncer cervicouterino. También existen otro tipo de enfermedades que como bien llegan, se van, sin dejar rastro. Y no son específicas de las personas sexualmente activas o del coito en específico. Por ello las mujeres deben tomar medidas preventivas, sin esperar a que los hombres decidan sobre la salud de ambos.

6.  Las pastillas anticonceptivas, si bien es cierto que pueden afectar negativamente a ciertas mujeres, en realidad no entran en el rango de “factores detonantes del cáncer”. De hecho, muchos síntomas relacionados a los cánceres, son compartidos por la píldora, y quizá de allí viene la confusión. Hemorragias irregulares, por lo general, son debido a las pastillas anticonceptivas. Lo cierto es que no son para todas las mujeres. Cada cuerpo es diferente y por ello te recomendamos que te acerques a tu médico especialista, el Dr. J. Arturo Moyers Arévalo podrá determinar cuál es el sistema más apto para cuidarte del embarazo y de las enfermedades de transmisión sexual.

 7.   El hablar de estos temas a adolescentes, o bien, promover el uso de anticonceptivos y la vacuna contra el VPH, a pesar de lo que comúnmente se cree, no tiene ninguna relación directa con la promiscuidad. En todo caso, ayuda a prevenir prácticas erróneas sexuales (que en determinado momento se presentarán) y a cuidar la salud de los adolescentes y jóvenes. Hasta la fecha, la vacuna no tiene relación directa tampoco con la detonación de ningún tipo de cáncer. En realidad se recomienda aplicarla lo más pronto en mujeres jóvenes, y en hombres jóvenes también para poder prevenir y erradicar el virus.

Pues bien, esperamos que te haya servido nuestro artículo. Recuerda acercarte a nuestra clínica para poder asesorarte sobre tu salud, tratar cualquier posible problema y darle un seguimiento. Te invitamos a que te realices tus respectivos exámenes médicos. Realiza hoy tu colposcopía o Papanicolaou y vive una vida más saludable. ¡Te estamos esperando!

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