EL USO DE FAJAS DESPUÉS DE UN PARTO POR CESÁREA

Es bien sabido que después de varios meses de embarazo, el crecimiento del útero ocasiona la piel en el área abdominal se estire, los órganos se reacomoden y que como consecuencia, la figura de las mujeres se vea temporalmente afectada. Lo anterior provoca un debilitamiento de los tejidos que, después del parto, tardan bastante tiempo en regresar a su estado natural, es por ello que muchas mujeres optan por utilizar fajas durante el proceso de recuperación tras el parto. A este tipo de prendas se les llama fajas post parto y bajo el consentimiento médico, pueden ayudar a recuperar la figura en menor tiempo y a mitigar algunas de las molestias que se presentan después de dar a luz, ya sea por parto natural o por parto por cesárea.

            Las fajas post parto son fajas abdominales diseñadas especialmente para amoldarse al cuerpo de las mujeres que recientemente han tenido un parto. Como ya mencionamos, durante el embarazo la estructura corporal de la mujer se modifica por el desplazamiento del feto dentro del útero ocasionando que los órganos tomen otra posición para que el feto tenga más espacio. Esto ocasiona que la piel del área abdominal quede flácida después del parto, lo que puede ser motivo de incomodidad y de problemas de seguridad en las mujeres. Esto puede solucionarse con el uso de una faja que, aplicando fuerza en la zona del abdomen, ayuda a que los órganos y la piel recuperen su posición y forma en menos tiempo.

            La práctica de utilizar este tipo de prendas después del parto no es nueva y ya desde hace cientos de años las mujeres se vendaban el área abdominal por motivos de estética, comodidad y seguridad. Actualmente el uso del soporte que ofrece la faja puede ser indicado por un médico y en todo caso se recomienda seguir sus indicaciones respecto al tipo de faja a utilizar y el tiempo que deba usarse.

            Al igual que las fajas normales, existen diferentes tipos y modelos de fajas para después del parto con diseños especiales según la zona del cuerpo que se desee moldear. En una tienda dedicada a la venta de este tipo de fajas puedes encontrar las que sólo ajustan la cintura, o bien, aquellas tipo short que sujetan los muslos, glúteos y abdomen y algunas otras tienen tirantes o un sujetador integrado. Además del diseño, los materiales con que se fabrican las fajas también varía, siendo el algodón y la microfibra los más utilizados pues permiten que la piel respire, lo que evita el desarrollo de bacterias que podría ocasionar infecciones en la piel. Muchos modelos cuentan con un forro en un material suave que resulta agradable al tacto y que evita que la piel, por demás sensible después del parto, sufra irritaciones. Según el modelo, pueden incluir ganchos, velcro o cremalleras para ajustarlas y para hacerlas más cómodas, algunas fajas tipo short cuentan con un orificio en el área genital para facilitar la tarea de ir al baño.

            Ahora bien, a pesar de los beneficios que representa usarlas, existen posturas encontradas respecto a este tipo de fajas. Hay algunos médicos que defienden que es mejor que los órganos y músculos se reacomoden por sí solos después del parto sin ejercer ningún tipo de presión externa ya que esto sólo podría ocasionar la pérdida de fuerza muscular. Otros especialistas no encuentran inconveniente con el uso de las fajas siempre y cuando se sigan las indicaciones médicas. Con esto, la decisión de usar o no una faja post parto depende de la paciente y de su médico que podrá recomendar las medidas adecuadas para lograr la recuperación después del parto por cesárea o natural, incluyan o no el uso de la faja.

            Ya que hemos tocado el punto en el que los médicos no logran ponerse de acuerdo es conveniente que hablemos de las principales ventajas de una faja post parto y de las desventajas que representa su uso. Hemos hecho énfasis en el apoyo que brinda al cuerpo una faja de este tipo para regresar a su posición natural los órganos internos, músculos y la piel, pero lo que no hemos mencionado es que además de esto una faja le da mayor estabilidad a la espalda corrigendo los problemas de postura; disminuye la sensación de incomodidad en el área abdominal, disimula la figura debajo de la ropa, facilita la movilidad en los primeros días después del parto y disminuye el dolor e inflamación. Por otra parte encontramos como principal desventaja que por el uso prolongado los músculos pierdan fuerza pues se acostumbran a trabajar con un soporte externo, además de que puede retrasar el proceso de cicatrización de un parto por cesárea.

            Por todo lo anterior antes de comenzar a utilizar una faja es necesario consultar a un médico para que indique el tiempo de uso. Por lo regular se aconseja que se empiece a usar la faja tres meses después del parto y en el caso del parto por cesárea es común que se aconseje el uso de una faja post parto sólo después de que la herida haya cicatrizado por completo. La elección de la talla correcta influirá directamente en los resultados que ofrezca la faja y es importante que antes de hacer cualquier compra, se pruebe la faja para asegurar que no aprieta demasiado o que no quede muy floja y que se le puedan hacer los ajustes necesarios. Para finalizar recuerda que tal y como ocurre con otros tipos de fajas, las fajas post parto no trabajan por sí solas y no son mágicas, por lo que para obtener mejores resultados  es necesario que se siga una rutina de ejercicios para tonificar los músculos y ganar fuerza. Te invitamos a consultar con tu médico si estas prendas son adecuadas para tu caso y que sigas todas sus indicaciones durante y después del parto para tu mayor seguridad y comodidad.

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